Seguridad de SalvaciÓn

Seguridad de Salvación

La salvación es un estado permanente, que inicia al momento de recibir a Jesús, y continúa por siempre. La justificación posicional nos declara justo delante de Dios.

Cuando un bebé nace los padres que son responsables, llevan los datos del niño al registro civil donde quedan inscritos en un libro que garantiza y da fe que ese niño es hijo legitimo de sus padres y nadie puede decir lo contrario de lo establecido o hacer algo para invalidar o cambiar dicho registro.

Cuando nosotros recibimos a Jesucristo como nuestro Señor y Salvador nacemos de nuevo y tenemos vida eterna, es un nacimiento espiritual (sobrenatural) no humano (natural) nuestros nombres son escritos en el libro de la vida. (Jn. 1:12-13; 3:3; 10:20, Fil. 4:3, 1 Jn. 5:11-13).

Quien dá la paternidad es Dios, quien dá la vida eterna es Dios mismo. Nadie nos podrá separar del amor de Dios ni nadie podrá arrebatarnos de las manos de El. Uno de los atributos de Dios es su fidelidad, Su Palabra se cumple, El cumple lo que dice. (Ro 8:38-39, Jn. 10:25-30).

Algunas enseñanzas alegan que la salvación se pierde, lo que están enseñan con esto es que Dios es infiel y no cumple Su Palabra, esto es herejía.

Cuando un hijo de Dios peca no significa que pierde su salvación, sino su comunión con Dios, cuando se desvía del camino correcto, si es hijo de Dios, va a ser disciplinado y corregido por su Padre Celestial por que El le ama. (He. 12:5-11, Juan 13:8510a).

Si no es disciplinado y corregido es por que no era hijo legítimo sino bastardo (personas que dicen haber recibido a Cristo pero pudo haber sido por emoción, presión compromiso). Hechos 12:5-11.

Estamos sellados con la promesa de Dios, (con un sello que nadie puede cambiar), nuestra salvación depende de ésta promesa, no de nuestra conducta, ni moralidad. (Efesios 1:13), es fe en Cristo y su obra. Somos salvos por fe y solamente por fe (Génesis 15:6, Efesios 2:8-9).

Juan 17:11-12: Jesús no perderá a nadie.